La vitamina D se encuentra en forma inactiva (colecalciferol o vitamina D3) y se obtiene bien a través de la dieta o mediante la síntesis en la piel gracias a la luz solar. En ambos casos debe darse la transformación a la forma activa, a través de una serie de reacciones que tienen lugar en el hígado y los riñones. Algunas variantes genéticas permiten mantener más fácilmente valores normales de vitamina D, y las personas que no poseen dichas variantes en su genoma deben prestar más atención a su alimentación y llevar un estilo de vida adecuado que les permita generar suficiente vitamina D para un óptimo estado de salud.

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