La atracción y el enamoramiento son dos de los sentimientos principales que condicionan los sentimientos sexuales pudiendo afectar a nuestro deseo sexual o líbido. Estos sentimientos nos acompañan durante toda la vida, pero no todos los vivimos de la misma forma. Este hecho ha despertado la curiosidad de varios científicos durante años buscando qué factores podrían contribuir al apetito sexual. Gracias a la investigación, se ha demostrado que parte de este deseo sexual se encuentra condicionado por nuestra genética, en concreto en unas variantes relacionadas con los receptores de dopamina. No obstante, cabe recalcar que no son los únicos factores que lo condicionan.

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